Blog de Daína Chaviano

Decadencia y caída de casi toda la música

A casi nadie le gusta equivocarse, pero hay excepciones. Yo, por ejemplo, quisiera equivocarme al pensar que casi todos los grupos y solistas musicales que surgen últimamente son de un facilismo y banalidad exasperantes, de una chabacanería y vulgaridad que cuesta trabajo aceptar, y de una falta de creatividad y originalidad supinas, como si todos hubieran sido creados bajo el mismo molde de una fábrica. Hay excepciones, claro. Pero hablo de la generalidad.

Cuando era adolescente, apenas había un mes en que no pasara por mis manos el nuevo disco de algún grupo de calidad asombrosa: Chicago, Led Zeppelin, Credence Clearwater Revival, The Guess Who, Black Sabbath, Iron Butterfly, Steppenwolf, Yes, Jethro Tull, Deep Purple, Emerson, Lake & Palmer, The Doors, Pink Floyd, Santana, Blood, Sweat & Tears, The Who, Blind Faith, Fleetwood Mac, King Crimson, Three Dog Night… Y eso, sin mencionar a solistas como Peter Frampton, Rick Wakeman, Eric Clapton, Janis Joplin, Alan Parsons, Jimi Hendrix, Mike Oldfield… Podría seguir añadiendo nombres a la lista. Y me he concentrado en la música anglosajona porque esta ha marcado la pauta internacional desde los años 60. Pero lo mismo podría aplicarse a la que se hace en otros países.

No sé cómo nos las arreglábamos, con la prohibición que reinaba en Cuba sobre el rock, para conseguir tarde o temprano todos esos ábumes fabulosos. No dejábamos de maravillarnos ante la variedad y creatividad de intérpretes y compositores. Quisiera poder encontrar aunque sea tres grupos o solistas actuales que se igualen en calidad a los ya mencionados; y cuando digo calidad, me refiero a un sonido propio, no imitativo, sino innovador, creador de algo único, sui generis… A mí solo se me ocurre Clannad. Hasta los grupos, solistas o dúos que en el pasado consideré de poco interés, hoy se me antojan verdaderas estrellas al lado de cualquiera de esos bodrios que escucho por la radio o la TV. Me gustaría que alguien me convenciera de que la música que se hace hoy tiene la misma originalidad, poesía, inclinaciones pacifistas o reflexiones filosóficas que contenían muchas de aquellas canciones. ¿Qué ha ocurrido? ¿Alguien tiene una respuesta?