También se hace un breve recuento de la historieta fantástica en Cuba, aunque me hubiera gustado que se reprodujeran algunas páginas de las decenas que se imprimieron. Nunca he olvidado aquellas colecciones de Fantásticos y Aventuras, que se hicieron alrededor de los años 67 ó 68. Esa fue, sin duda, la Edad de Oro de los cómics de ciencia ficción y fantasía en la isla. Entre las historietas que conservo en la memoria se encuentra la adaptación de uno de los cuentos de Crónicas marcianas, del fallecido Ray Bradbury. No sé quién la hizo, pero siempre me pareció una interpretación estética formidable del relato bradburiano. Otra que me impresionó fue Infra del Dragón, basada en el cuento homónimo de Gueorgui Gurevich. Tampoco puedo recordar quién fue su dibujante, aunque la leí innumerables veces porque me encantaba. Si alguno de los lectores lo sabe, me gustaría que compartiera esos datos.
Personalmente me interesaba conocer lo que han estado haciendo los propios cubanos de la isla. Por eso uno de los textos que leí con mayor agrado fue la entrevista hecha a Tulio Raggi, uno de los maestros del cómic cubano, a quien conocí siendo una adolescente gracias a un amigo común. Me quedé impresionada cuando supe que era el dibujante de esas historietas que me habían fascinado en mi niñez.
El fanzine incluye los cuentos e historietas ganadores del concurso Mabuya, otorgados durante el festival Behique, cuya crónica fue reseñada por Sheila Padrón. Algunos de los textos premiados parecen vaticinar la llegada de escritores que pudieran dar un nuevo aire al género en la isla.
También leí con interés la entrevista a Ángel Hernández Llanes, uno de los ganadores del concurso “Salón de Historietas Cubanas”, patrocinado por el ICAIC. A juzgar por su curriculum, este joven podría convertirse en uno de los nombres imprescindibles dentro de la nueva generación de ilustradores e historietistas cubanos, vinculados a los géneros fantásticos. De paso, le agradezco al ilustrador sus impresiones sobre mi obra.
Los lectores hallarán información sobre otros acontecimientos culturales en la capital cubana, como el “Potter-Evento” organizado por miembros del informativo Estronia y el proyecto Dialfa: algo que se me antoja un hecho refrescante y necesario para la atmósfera cultural del país.
No pierdo la esperanza de que, cuando las condiciones lo permitan, una nueva generación retome el oficio de la historieta fantástica que, con el talento que sin duda se gesta en la isla, podría colocarse a la altura del que existe en otros países, donde se le considera una rama nada desdeñable del arte gráfico. Cuenta regresiva nos recuerda que en Cuba persiste el interés por una vertiente que, aunque carece de los recursos necesarios para una acogida internacional, continúa latente y en espera de mejores tiempos.
Les dejo el pdf del número 3, en dos versiones:
Cuenta Regresiva 3 (alta resolución)
Cuenta Regresiva 3 (baja resolución para Cuba)