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Ciencia Ficción en Cuba: número especial del fanzine «Cuenta Regresiva»

Acaba de llegarme, vía email, el segundo número del fanzine digital cubano Cuenta Regresiva, cuyo editor y coordinador principal es Leonardo Gala Echemendía, conocido dentro del fandom como Leo Galech y cuyo sitio (Blog de Bajavel) es uno de los escasos portales sobre ciencia ficción en Cuba. Con recursos limitados, pero con el apoyo entusiasta de muchos escritores, colaboradores e ilustradores que viven dentro y fuera de la isla, Cuenta Regresiva es uno de los principales ezines que circulan dentro de Cuba, de email en email, donde escritores y artistas relacionados con la CF mantienen vivo el espíritu con el que nació ―y que siempre ha caracterizado― el género: la pasión de sus seguidores y cultores por explorar asuntos polémicos y el intercambio desinteresado de información.

El presente número contiene entrevistas, cuentos, artículos, reseñas y análisis sobre el desarrollo del género en la isla. De particular interés me pareció el estudio investigativo de Sheila Padrón titulado Historia del movimiento de divulgación del fantástico cubano, que cierra con los resultados de una encuesta (la primera que conozco al respecto) acerca de cómo son percibidos el género y los autores nacionales por parte del público cubano. También la Crónica del Evento Teórico «Espacio Abierto 2011», de Gabriel Gil, que apareciera originalmente en el número 4 de Korad (otro importante fanzine cubano), resulta muy reveladora, pues ofrece una visión bastante completa de lo que es uno de esos eventos para quienes no los hemos vivido. Recomiendo asimismo el ensayo En busca de Estraven, de Yasmín Portales, un incisivo e inteligente análisis feminista sobre la homofobia, el conflicto entre los sexos y otros temas afines dentro de la CF cubana, algo que resulta un terreno poco explorado, aunque de una riqueza evidente, a juzgar por el texto que aquí se presenta. Estos y otros artículos dan una idea de los métodos creativos e ingeniosos con que los escritores y aficionados se las ingenian para hallar y compartir información en un medio donde esto sigue resultando difícil.

Quisiera agradecer a Leo Galech por haber incluido una entrevista que me hiciera el escritor y editor cubano Ricardo Acevedo para la revista digital MiNatura, dedicada al minicuento, que Acevedo edita desde España. Esa entrevista se reproduce aquí, junto con un cuento (casi prehistórico) que escribí durante mi adolescencia.

Les dejo el índice del número con un enlace para que puedan leer este panorama de la Ciencia Ficción en Cuba. Gracias de nuevo a Galech y a su equipo por permitirme compartir su revista con los lectores de este blog.

Un Bojeo a la CF-esfera cubana, Leonardo Gala (p. 5)
Aché pa ti, o que la Fuerza te acompañe, Erick Mota (p. 14)
Decálogo de la Ciencia Ficción Cubana, Juan Pablo Noroña (p. 18)
Prólogo a Crónicas del Mañana, Yoss (p. 22)
Cordero en salsa (cuento), Michel Encinosa (p. 27)
De todas maneras, no podrán ocultar la verdad (cuento), Erick Mota (p. 30)
Pioneros del espacio (cuento), Claudio del Castillo (p. 33)
Ese ser oculto en mis genes (cuento), Carlos Duarte Cano (p. 36)
Entrevista: Daína Chaviano, una escritora extraterrestre, Ricardo Acevedo (p. 39)
La culpa es del robot (cuento), Daína Chaviano (p. 42)
A Primera Vista: Rafael Morante (p. 45)
Entrevista: 10 preguntas a Yoss, Leonardo Gala (p. 47)
En busca de Estraven (ensayo), Yasmín Silvia Portales Machado (p. 54)
Barreras de tiempo (cuento), Evelyn González (p. 63)
Tornillo flojo (cuento), Victoria Isabel Pérez Plana (p. 64)
Ciencia ficción dura en Cuba (artículo), Raúl Aguiar (p. 66)
El planeta negro (cuento), Ángel Arango (p. 69)
Fragmentos de una fábula poshumana, (cuento), Vladimir Hernández (p. 73)
mundo. arma el destruyó De el discrónica cómo (cuento), Juan Pablo Noroña (76)
Historia del movimiento de divulgación del fantástico cubano, Sheila Padrón (77)
Resultados de la encuesta «Para tu amigo que no le gusta la CF» (p. 85)
Adiós a Agustín (obituario), Leonardo Gala (p. 85)
Crónica de las actividades de Dialfa HERMES (p. 91)
El paraíso preservado de la infancia (artículo), Juan Pablo Noroña (p. 95)
Crónica del Evento Teórico «Espacio Abierto 2011», Gabriel Gil (p. 97)
Quién es quién (p. 108)
Colaboradores (p. 111)

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Ridley Scott regresa a la ciencia ficción

Más de veinte años después de las legendarias Alien y Blade Runner, el director de cine Ridley Scott regresará al género de la ciencia ficción con Prometheus, una de las películas más esperadas para este año 2012.

El proyecto, que comenzó siendo una especie de pre-secuela a la trama de Alien, “pronto tomó un rumbo completamente diferente”, según admitió el propio Scott. Aunque no se han revelado detalles, ya se ha filtrado que el tema estaría vinculado con la hipótesis de que las antiguas civilizaciones pudieron estar en contacto con inteligencias extraterrestres.

Dicha hipótesis, popularizada en los años 70 por Erich von Daniken en su libro Recuerdos del futuro (o Carruajes de los dioses, según otra traducción), ha sido retomada por Scott en su película, quien admitió en una entrevista que “la NASA y el Vaticano están de acuerdo en que resulta casi matemáticamente imposible que estemos donde estamos hoy sin que hayamos recibido aunque sea un poco de ayuda… Eso es lo que vemos (en la película), en relación con algunas ideas de Erich von Daniken sobre cómo los humanos hemos llegado a este punto”.

Durante años, Daniken fue muy ridiculizado por sus hipótesis acerca de los astronautas de la antigüedad. Sin embargo, no le han faltado defensores dentro de la comunidad científica, como el ingeniero de la NASA Josef Blumrich, quien publicó un libro titulado The Spaceships of Ezekiel (Las naves de Ezequiel). En ese libro revelaba que, después de haber sido un escéptico de esas hipótesis, quiso desacreditar al autor analizando un extraño episodio bíblico que Daniken interpretaba como el descenso de una nave espacial ante el profeta Ezequiel. Para su sorpresa, ese análisis lo condujo al revolucionario diseño de una rueda onmidireccional que posteriormente fue utilizado por la NASA.

Del filme Prometheus sólo se han dado a conocer algunas fotos que muestran, entre sus protagonistas, a Charlize Theron y Michael Fassbender, y un brevísimo avance cinematográfico (trailer) que ya le ha abierto el apetito a varios millones de telespectadores.

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Leyendo a Rosa Montero o el dulce masoquismo de la espera

ReyTransparenteNo es una de las escritoras que me haya influido ―la conocí demasiado tarde, después que salí de Cuba, cuando ya había publicado cinco libros―, pero desde que descubrí su prosa ardiente y precisa en ese clásico suyo de ciencia ficción que es Temblor, no he dejado de leerla con un fervor que no me avergüenza reconocer. Da igual que se trate de textos ensayísticos que de novelas, Rosa Montero es una de mis escritoras favoritas.

Sus dos últimas novelas ―que leí una detrás de la otra― no podían ser más disímiles: Historia del Rey Transparente, una dramática aventura medieval, y Lágrimas en la lluvia, un thriller futurista de ese género que, aunque sólo ha cultivado tres veces en su extensa narrativa, se le da tan bien: la ciencia ficción. Pocas veces he leído dos obras de un mismo autor que, siendo tan diferentes en su trama e intenciones, atrapen de manera tan absoluta.

En los últimos años he cogido la costumbre de demorarme leyendo los libros que me gustan mucho para que no se acaben tan rápido, porque siento que cada día escasean más los buenos libros. O al menos, los que me dejan satisfecha. Sin embargo, por mucho que intenté “ahorrar” esas dos novelas, que invitaban a ser saboreadas línea a línea, las páginas volaron bajo mis ojos sin que pudiera evitarlo.

Había guardado el ejemplar de Historia del Rey Transparente que la propia Rosa me regalara autografiado durante nuestro último encuentro en la Feria del Libro de Miami, hace ya un año. Casi siempre coincidimos en ferias o eventos literarios. A veces transcurren años entre uno y otro, pero cada vez que volvemos a vernos me da la impresión de que hace apenas unas horas que nos despedimos. Es como si retomáramos una conversación interrumpida en otra vida. Fue así desde nuestro primer almuerzo en Madrid… Esta vez, a la alegría del reencuentro, se sumó el regalo del libro y de su generosa dedicatoria. Rosa, con su infinita amabilidad de siempre, no permitió que yo lo comprara. Así, pues, me llevé ese tesoro a casa y comencé a leerlo de inmediato, pero no… Siguiendo mi perversa costumbre, lo dejé en un estante de la biblioteca para regodearme con la golosina que me esperaba. Lo miré semana tras semana, demorando el instante en que lo leería, saboreando la promesa de esa lectura con fruición casi masoquista, sin otra justificación que la de saber que ahora tenía un nuevo libro suyo que aún no había leído. Sólo me decidí a devorarlo cuando cayó en mis manos Lágrimas en la lluvia.

Pese a mis precauciones, leí la Historia del Rey Transparente sin poder detenerme, a ritmo de galope, como su inolvidable protagonista Leola, cabalgando entre nubes de polvo hacia una batalla. Terminé el libro como en un sueño, casi sin aliento. Y como atraída por la magia de algún fatídico anillo tolkiano, no pude evitar echarle una breve ojeada a la nueva novela, Lágrimas de lluvia, únicamente por curiosidad. Sólo quería saber cómo empezaba la historia, pues me había propuesto dejarla reposar varias semanas o meses hasta que volviera a sentir la necesidad de oxigenarme con una buena lectura. Craso error. No pude soltarla hasta el final.

Así, pues, me bebí ambas novelas en menos de lo que esperaba. Y heme aquí de nuevo, buscando desesperadamente otro libro que vuelva a dejarme esa sensación de eufórica exaltación. No quiero un texto pasable ni bueno, sino un libro mayúsculo, una historia cargada de potencia y enigmas, capaz de narrar la crueldad y las pérdidas con una belleza traslúcida; una novela que logre conectarme con lo más profundo de nuestra psiquis y nuestros deseos, mientras sus personajes se mueven por un pasado perdido o un futuro que quizás nunca llegue; un relato con alma y carne y delirio; un sueño vívido narrado con una prosa llameante y prístina, como esos que suele escribir Rosa Montero.

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