Korad 9 y 10: Exploración de nuevos territorios desde la perspectiva de la CF cubana

Hace varias semanas me llegaron los números 9 y 10 del fanzine digital cubano Korad, que ahora comparto con los lectores.

El número 9 se inicia con una crónica del evento Espacio Abierto 2012, escrita por Yoss. Se trata de un recuento muy detallado que agradecemos quienes no pudimos estar allí.  En el evento se realizaron mesas redondas, conferencias ilustradas con proyecciones, presentaciones de libros, juegos competitivos de conocimientos y proyecciones fílmicas, entre otras muchas actividades imaginativas y lúdicas… como es de esperar en un evento organizado por escritores que ejercitan continuamente su fantasía. El número incluye las actas de premiación del concurso Oscar Hurtado, así como los textos premiados. Cabe destacar la calidad de las ilustraciones de diversos artistas cubanos y de otras nacionalidades, entre ellos, Mario C. Carper, Maykel Fajardo, Guillermo Enrique Vidal, Humver y otros, que acompañan esos textos. La sección de artes plásticas está dedicada al escritor y pintor José Luis Fariñas, del cual se incluyen un cuento y diversas muestras de su obra gráfica. La imagen de la portada también pertenece a este artista. Completan el número varias reseñas, la sección de humor y convocatorias a próximos concursos.

Especialmente interesante me pareció el ensayo «El reto digital», de Victoria Isabel Pérez, que hace un análisis acerca de los cambios y desafíos que trae la tecnología digital para la industria literaria, los lectores y los propios escritores. Buena la idea la de incluir entre las notas de referencia algunos enlaces directos a Internet ―algo que no suele verse en la isla por razones obvias.

Tres ensayos sobresalen en el número 10. El primero, de Rinaldo Acosta, se titula «No para todos los gustos. Posiciones y debates en torno a la ciencia ficción dura». Acosta realiza un buen balance de los problemas y elementos inherentes al subgénero y abre una brecha intencional a un debate más amplio.

Otro excelente texto es «La biología en la construcción de mundos: Biota realista, prehistórica y fantástica en Canción de Hielo y Fuego«, de Carlos Duarte, quien realiza una minuciosa exploración sobre el montaje coherente de universos fantásticos. Tomando como base la serie de George R.R. Martin, Duarte disecciona los métodos y elementos empleados por ese autor para conseguir un mundo donde se combinan organismos reales y míticos de manera consistente.

Por otro lado, el ensayo de Javier de la Torre, «La ciencia ficción en Cuba y la etapa del quinquenio gris», explora este período de triste memoria para la cultura cubana, esta vez analizando su incidencia sobre los géneros fantásticos en la isla.

Korad 9
Korad 9 (baja resolución para Cuba)

Korad 10
Korad 10 (baja resolución para Cuba)

1 comentario

Archivado bajo Ciencia Ficción, Fanzines

Samsara: mucho más que poesía visual

Samsara ―palabra sánscrita que significa “ciclo interminable de la vida”― es el título de un documental que se ha convertido en todo un acontecimiento en las salas de cine del mundo. Filmado durante un período de cinco años en 25 países, carece de narración verbal. Sus palabras son la música que acompaña a las imágenes: cientos de lugares sagrados, zonas de desastre ecológico, paisajes naturales, escenas de la civilización donde las industrias, las zonas residenciales y el entorno socio-cultural transita por todas las gradaciones posibles y se refleja en los impresionantes rostros y actitudes de seres humanos de todas las edades y etnias imaginables. El peso del amor y la tragedia, las coyunturas religiosas y estéticas, desfilan ante nosotros desde una nueva perspectiva.

El director de esta joya cinematográfica es Ron Fricke: un nombre que jamás olvidé después de conocer su trabajo como fotógrafo en Koyaanisqatsi (Life Out of Balance), que vi hace años en la Cinemateca de La Habana. Dirigido por Godfrey Reggio, aquel documental era una tesis ecológica de extraordinaria belleza plástica, basada en las milenarias profecías de los indios hopi.

Ron Fricke y el productor Mark Magidson (el dúo que también realizó el aclamado Baraka) vuelven a unirse en este ambicioso proyecto. Ron Fricke asume no sólo la inigualable fotografía ―a partir de una compleja técnica de altísima definición―, sino que también lo dirige. La construcción y destrucción de un mandala o rueda de la vida, por monjes budistas, es un símbolo espiritual prevalente en este documental que muestra la impermanencia de nuestro mundo y la inútil presencia de los conflictos humanos (étnicos, religiosos o territoriales).

La edición y la música forman parte del discurso cinematográfico y resultan más expresivas que cualquier palabra. En especial, la música compuesta por Michael Stearns, Lisa Gerrard y Marcello De Francisci es una joya que vale la pena escuchar por sí sola. Su fuerza proviene del modo en que fue creada, pues el documental se editó sin ella. Cada compositor trabajó con secuencias enteras de escenas, que formaban un conjunto, para componer lo que les dictaba cada una. Luego los realizadores unieron las diferentes secuencias. El resultado es una fusión sobrecogedora de música e imágenes que se cohesionan en una misma frecuencia emocional.

Samsara deja al espectador en un estado de recogimiento casi místico. No se trata sólo de la exquisita ingravidez de las imágenes, sino de las sensaciones que se van acumulando en nosotros con cada capítulo. Impresiones que transitan desde el terror a la maravilla, nos arrastran en un vuelo lírico y feroz a la vez. Allí está, ante nuestros ojos, la certeza de nuestra propia insignificancia frente a la arrolladora supervivencia de la naturaleza.

Este documental es una rareza fílmica que provoca un estado de éxtasis, como si asistiéramos a una meditación guiada, que nos mantiene en vilo a lo largo de 99 minutos. Su discurso es la épica infinita de la humanidad que, pese a todos sus errores y horrores, también genera una fuente inagotable de espiritualidad.

Algunas preguntas que quizás nunca antes nos habíamos planteado desde cierta perspectiva, brotan irremediablemente evocadas por las imágenes. Y es que Samsara nos obliga a vernos de una manera inédita. Percibimos, como nunca, el ciclo vital de la vida y la muerte que enfrentamos a diario como especie. Comprendemos de modo holístico la vacuidad de una existencia conflictiva que podría conducirnos a la destrucción total o al umbral de lo divino… aunque es obvio que nuestro destino final no importará en el esquema final del universo. En definitiva, como muestran las imágenes, los seres humanos y sus obras no son más que granos de arena en la infinitud del tiempo.

6 comentarios

Archivado bajo Arte, Budismo, Cine, Cultura, Espiritualidad, Trailer

Lovecraft y el gozo del terror

La antología con edición y prólogo de Oscar Hurtado, que conservo desde la adolescencia, donde leí por primera vez «El llamado de Cthulhu».

Nunca olvidaré la impresión que me produjeron mis encuentros con la obra de Howard P. Lovecraft (1890–1937). Mi primer hallazgo fue su relato “Las ratas en las paredes”, que me dejó con un sobresalto continuo cada vez que escuchaba el menor crujido cerca de mí. Después leí «El color que cayó del cielo», que me sumió en un estado de horrorizado éxtasis. Pero mi prueba de fuego fue “El llamado de Cthulhu”. Después de leerlo, pasé varias noches sin dormir. Por el día andaba como sonámbula, cabeceando en clases, porque el terror no me permitía cerrar los ojos de noche. Me pasaba las horas bajo la sábana, temblando de miedo y sospechando que había algo de cierto en esas espantosas criaturas que habían abandonado el reino sumergido de R’lyeh, donde se ocultaban desde hacía eones, como afirmaba un misterioso libro citado por Lovecraft: el Necronomicon, del árabe loco Abdul Alzhared.

Sigue leyendo

13 comentarios

Archivado bajo Clásicos, Escritores, Lecturas, Literatura

Neil Armstrong: el sueño de los dioses

«Creo que cada ser humano tiene un número contado de latidos. No tengo la intención de desperdiciar los míos.» Neil Armstrong

Acaba de fallecer el astronauta norteamericano Neil Armstrong, el primer hombre que pisó otro mundo aquel inolvidable mediodía (en La Habana) de 1969. Escuché todo el descenso y alunizaje a través de una emisora prohibida en Cuba, la Voz de las Américas, que entraba de manera clandestina porque se transmitía desde Estados Unidos. Fue la única estación de radio a través de la cual miles de cubanos pudimos seguir en vivo ―y con las visiones de nuestra imaginación— aquella proeza que no ha tenido paralelo hasta ahora.

Después de aquello, uno de mis tíos maternos, que vivía en New Orleans y me había dejado como herencia sus libros de astronomía cuando se marchó a Estados Unidos, pues sabía de mi pasión por el tema, me envió una postal con una foto del astronauta enfundado en su traje espacial, con ese hermoso rostro de dios griego, luminoso y cándido como un ángel extraterrestre. Aquella foto me acompañó durante toda la niñez, y luego presidió mi escritorio en la adolescencia y juventud, mientras escribía mis primeros libros de fantasía y ciencia ficción.

Fue uno de mis primeros héroes, cuya grandeza y valentía aún sigo admirando. Su hazaña alimentó los sueños de los que, desde temprana edad, ya imaginábamos el viaje a otros planetas con la misma convicción con que los antiguos creían que sus dioses eran capaces de arrebatarlos de la Tierra para llevarlos a reinos inmortales. Neil Armstrong confirmó nuestras fantasías frente a los descreídos de siempre, que consideraban el viaje a otros mundos como una posibilidad tan remota que resultaba casi irrealizable y hasta ridícula. Pero para eso han existido siempre hombres como Armstrong: para ayudarnos a mantener vivos los sueños imposibles, pese a los argumentos más «racionales», y para inspirarnos a seguir imaginando otros mayores.

wordpress blog stats

1 comentario

Archivado bajo Aeronáutica, Astronomía, Ciencia, Obituario

Estructuras narrativas: una exquisita perversión literaria

La tecnología ha estado influyendo en la manera en que la gente se acerca a los libros y en la forma en que se está escribiendo. La velocidad con que vivimos, los cambios vertiginosos en la comunicación, la omnipresencia de la imagen visual, la influencia de los efectos especiales, de los video-clips musicales y de las imágenes subliminales en la publicidad, han alterado nuestra percepción visual y el modo en que acumulamos información. Todo eso ha transformado al lector y a los propios autores.

No debe extrañarnos, pues, que la clásica estructura narrativa de planteamiento, nudo y desenlace se haya alterado desde que las vanguardias iniciaron la experimentación formal a principios del siglo veinte. Incluso en los casos donde la narración transcurrre de manera lineal, la cantidad de giros inesperados en la trama y en las sub-tramas, ahora más permisibles debido a la enorme cantidad de personajes que a veces invaden una historia, es otra posibilidad abierta al lector y al autor contemporáneos porque, de algún modo, la tecnología también ha estimulado y ampliado nuestra capacidad de atención interactiva.

Sigue leyendo

6 comentarios

Archivado bajo Daína Chaviano, Escritores, Literatura