Pensamientos al vuelo sobre la escritura

Me han preguntado muchas veces por qué escribo. Y siempre he dicho que escribo para poder respirar, para darme el gusto de contarme ciertas historias que busco en los libros y no encuentro, para dar vida a esas tramas que rondan por mi mente y amenazan con ahogarme si no les doy salida. Pero mis razones no son las mismas que las de otros escritores con los que he conversado sobre el tema. Para algunos, es un placer; para otros, una eterna angustia. Sin embargo, por placentera que sea la experiencia, la verdadera escritura es un desgarramiento.

Escribir es un acto suicida, una entrega absoluta de la voluntad. Es una claudicación del yo ante esas criaturas –a veces quiméricas– que surgen de nuestro subconsciente. Es una amnesia milagrosamente sanadora que nos aleja del lugar y el tiempo en que vivimos para hacernos comprender mejor nuestro propio universo. Es también una aniquilación y una renuncia. La voluntad se transforma en decisiones que no nos pertenecen. Esas historias plagadas de elementos imposibles se convierten en algo más real que cuanto nos rodea.

El proceso creativo constituye la droga natural del cerebro. Es una sensación adictiva, especialmente si se ha practicado desde la infancia. No hay razón ni argumento que logren detener ese estado nirvánico. Para mí, al menos, escribir es el om del espíritu. Es la certeza de poseer a Dios.

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¿Por qué no me gustan los e-books?

Uno de los mayores debates en estos tiempos ha sido la repentina revolución digital de nuestra cultura que ha irrumpido en un sector que se había mantenido casi estático desde hace cinco siglos. Con la excepción de algunas mejoras en el diseño, tipos de papel y tipografía de letras, el libro se había mantenido como una estructura básicamente igual desde los tiempos de Guttenberg, con tan escasas variaciones que se trata de un objeto fácilmente identificable, lo mismo si fue impreso en el siglo XV que en el XXI. Ahora, la revolución digital ha traído un concepto nuevo en el diseño y manipulación del libro: una pantalla del tamaño de una hoja de papel, capaz de almacenar en su interior una biblioteca completa: el e-book o e-reader.

Dicho así, de pronto, la idea resulta maravillosa. Es el sueño de cualquier lector obsesivo como yo. ¿Cuántas veces no tenemos que revisar nuestros libreros para deshacernos de los libros que leímos una vez y que ya no nos interesan, para dejar espacio a aquellos que atesoramos y de los cuales no queremos desprendernos? Almacenar miles de libros en un objeto que pesa unas onzas es algo que solo pudieron soñar los escritores de ciencia ficción.

El único problema del e-book es… que no es un libro. Al menos, como yo lo entiendo. Para empezar, uno no puede marcar, subrayar o comentar a gusto en los márgenes, usando lápices o plumas de colores. Por otro lado, cuesta mucho trabajo llegar a una página específica. Suelo tener una memoria eidética en lo que concierne a letras, y recuerdo muy bien por dónde estaba algo que leí y quiero repasar. Pero con el e-book, las páginas virtuales no funcionan igual que con un libro común. Se demoran mucho en pasar y no es posible manipularlo del mismo modo que un libro, en el que uno puede saltar de la página 300 a la 15 con apenas un leve gesto de los dedos. Con el e-book tampoco es posible tener varios libros abiertos a la vez mientras se hacen cotejos de datos para una investigación. Por cierto, hay estudios que demuestran que la nueva generación que se apoya demasiado en las búsquedas digitales, ya sea por Internet o usando e-books, está perdiendo conexiones neuronales que son necesarias para la memoria y la concentración.

Pero lo peor no es eso. No tengo dudas de que la mayoría de ustedes conservan libros que los han acompañado desde hace muchos años, posiblemente desde la infancia. Tal vez incluso tengan algunos que fueron de sus padres y de sus abuelos, como es mi caso. Varios de mis libros conservan la firma o las anotaciones al margen que hiciera mi madre, ya fallecida; otros muestran los apuntes que yo misma hice en ellos cuando era niña o adolescente… En mi biblioteca hay libros que tienen casi un siglo. ¿Alguien puede creer que, en este mundo donde cada año el mercado lanza nuevos equipos que obligan a desechar los viejos, alguien podrá conservar un e-book lleno de apuntes y marcas por más de cinco años? Lo dudo. Un e-book es un objeto efímero. Un libro es para siempre.

Un e-book es un objeto efímero. Un libro es para siempre

No sé si el libro de papel desaparecerá pronto o algún día. O si permanecerá como una opción diferente de lectura. No sé tampoco si alguna vez me decidiré a comprar un iPad, aunque sólo sea para cargar con varios libros durante un viaje. Pero espero morir teniendo, como ahora, una biblioteca donde pueda hallar cualquiera de mis libros, de una sola ojeada, sin tener que encender un equipo electrónico. Tal vez sean manías personales, pero mientras escribo me gusta tener cerca los libros que han pasado por las manos de mis padres, de mis abuelos y de la adolescente soñadora que fui en otra época. Es reconfortante tener frente a mí las historias que he aprendido a amar a lo largo de mi vida y que me recuerdan, con solo repasar los títulos y los nombres de sus autores, que estoy en la mejor compañía del mundo.

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Dos entrevistas: «Un país es como una pintura. De lejos se distingue mejor.»

Comparto con ustedes dos entrevistas que me hicieron hace algún tiempo y acaban de ser añadidas a mi sitio Web. La primera fue realizada para la revista digital Relectura por Géyser López, escritor venezolano radicado en Canadá. La segunda, en inglés, concebida por Silvia Viñas para la sección «Hispanista» del blog Literari Uptown, se publicó en dos partes, aunque están reunidas ahora en un solo documento.

Ambas entrevistas contienen preguntas relacionadas con la creación y el enfoque de diversos temas en mis novelas. Acaban de ser colocadas en mi sitio Web, donde quedarán de manera permanente para consulta de lectores e investigadores, pero les dejo aquí el enlace a ambas.

I’d like to share with you two interviews I did some time ago and have just been added to my Website. The first was conducted by Geyser Lopez, a Venezuelan writer based in Canada, for the online magazine Relectura. The second one is in English. It was made by Silvia Viñas for the blog Literari Uptown. Originally published in two parts, they are now put together in one document.

Both interviews include questions related to the creation process and focus on various topics in my novels. They have just been placed on my website, where they will stay permanently for readers and researchers, but I’ll leave here a link to both.

DAÍNA CHAVIANO: «UN PAÍS ES COMO UNA PINTURA. DE LEJOS SE DISTINGUE MEJOR«, por Geyser López.

HISPANISTA: INTERVIEW WITH DAÍNA CHAVIANO, by Silvia Viñas

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La serpiente cósmica: visión chamánica del ADN

Para comprar el libro en Amazon, entren en la portada.Año tras año, científicos de diversas ramas abren nuevos horizontes de investigación. No sólo ciencias como la física cuántica y la arqueología han estado produciendo descubrimientos que comienzan a cambiar muchas ideas sobre nuestro universo y nuestra historia. También las disciplinas humanísticas han ido revelando realidades que hasta hace poco se hallaban en el terreno de la magia y la superstición, pero que ahora están cambiando los conceptos que tenemos sobre nuestras propias capacidades psíquicas.

Uno de los libros más interesantes al respecto es The Cosmic Serpent: DNA and the Origins of Knowledge (La serpiente cósmica: el ADN y los orígenes del conocimiento) del historiador y etnólogo Jeremy Narby. Como parte de su investigación de campo para obtener su doctorado de antropología, Narby viajó al Amazonas y entró en contacto con una tribu con la cual convivió durante dos años. Su relación y experiencia personal con los chamanes lo condujo a una de las hipótesis antropológicas más extraordinarias de los últimos tiempos.

Desde el principio, el libro ya resulta prometedor: “La primera vez que un hombre de la tribu Ashaninka me dijo que había aprendido las propiedades medicinales de las plantas gracias a un brebaje alucinógeno, pensé que estaba bromeando. Estábamos en la selva, agachados junto a una planta cuyas hojas, aseguraba él, podían curar la mordida de una serpiente venenosa. “Uno aprende estas cosas bebiendo ayahuasca”, dijo. Pero no estaba sonriendo.” (Nota: La traducción es mía).

Chamán Ashaninka

Este es el comienzo de una aventura que, pese a las apariencias, está muy alejada de los conocidos libros de Castaneda. Narby nos conduce por el universo de los alucinógenos naturales, armado con sus credenciales científicas y conocimientos de historia, etnología,  antropología, bioquímica y genética, para narrar sus peripecias e hipótesis relacionadas con un mundo muy ajeno a nuestra cultura. A diferencia de las experiencias empíricas de Castaneda, que nunca se sostuvieron con argumentos científicos, el doble doctorado de Narby le otorga las herramientas necesarias para que sus hipótesis contengan una validez muy sólida.

La primera pista que lo llevaría a sus conclusiones provienen de las visiones de un antropólogo que había descrito sus estremecedoras experiencias con la ayahuasca. En ellas había visto lo que parecía ser el comienzo de la vida en la Tierra, según le mostraron unas «gigantescas criaturas reptilianas» que se agazapaban en las profundidades de su cerebro. Vio cómo había sido nuestro planeta, eones atrás, cuando no había vida. Unas partículas o esporas cayeron del cielo. Cuando las partículas aterrizaron ante él, vio que en realidad eran enormes criaturas negras y brillantes con alas semejantes a las de un pterodáctilo, es decir, una especie de dragones o culebras aladas. Las criaturas le explicaron que venían huyendo de algo y que habían creado la vida en la Tierra para esconderse dentro de cada planta y animal. Comprendió que aquellas criaturas semejantes a culebras o dragones se hallaban dentro de todos los seres vivos, incluyendo el hombre.

Un tiempo después de esa experiencia, el propio científico anotaría al margen de su diario: «Mirándolo en restrospectiva, podría decir que esas criaturas tenían forma de ADN, aunque en aquella época no sabía nada del ADN». Eso llamó la atención de Narby, que comprendió que los antropólogos siempre habían intentado interpretar las visiones chamánicas por su contenido, y no por la forma. Se escribió a sí mismo una nota que decía: «Busca en la FORMA».

Mientras estudiaba decenas de dibujos realizados por individuos que describían lo que habían visto durante sus trances de ayahuasca, se dio cuenta de que coincidían con los relatos de los chamanes, quienes aseguraban que sus conocimientos les llegaban a través de serpientes entrelazadas, escaleras, lianas enrolladas y otras figuras similares. No se trataba, pues, de una cuestión cultural, puesto que estos individuos eran «occidentales» y no podían estar condicionados por mitos amazónicos. Tenía que existir alguna otra razón que justificara la persistencia de ese tipo de alucinaciones en individuos de culturas diferentes.

Visión chamánica de Pablo Amaringo

El conocido historiador Mircea Eliade ya había notado que los chamanes de todas las culturas hablaban un lenguaje secreto, «el lenguaje de la naturaleza», que les permitía comunicarse con los espíritus. Los propios chamanes reconocen que su lenguaje es simbólico. Uno de ellos le explicó a Narby que él llamaba «cesta» a un jaguar porque las fibras de un wonati (cesta tejida con fibras con un entrelazado suelto) formaban un dibujo similar a las marcas de un jaguar. Intuyendo que ese lenguaje secreto se valía de metáforas, Narby se dedicó a buscar vínculos entre ese lenguaje espiritual y algún tipo de estructura que permitiera la transmisión de mensajes en código.

Una de esas tribus amazónicas llaman al lenguaje chamánico yoshtoyoshto, que significa literalmente «lengua retuerce-retuerce». ¿Por qué hablan con ese «lenguaje retorcido»? Según uno de ellos: «Con mi koshuiti [canturreo con el que los chamanes imitan a los espíritus que ven en sus visiones] quiero ver… cantando. Examino con cuidado las cosas. El lenguaje retorcido me acerca a ellas, pero no demasiado. Si usara palabras normales, chocaría contra las cosas. Usando las palabras retorcidas, puedo ir girando a su alrededor y eso me deja verlas con mayor claridad». (La traducción es mía).

Otra visión chamánica del mismo pintor.

Después de observar decenas de dibujos y pinturas que describían las visiones provocadas por la ayahuasca, y tras estudiar leyendas y mitos de muchas culturas que hablan de dioses asociados con serpientes, que viajan sobre serpientes o en barcos hechos con ellas, que bajaron del cielo usando escaleras u otros medios semejantes, para entregar sus conocimientos a los hombres, Narby tuvo que reconocer el parecido de tales imágenes con la forma del código universal del ADN, responsable de transmitir la información existente sobre la vida.

Durante su investigación, el autor hizo un análisis detallado sobre el contenido y acción de estos brebajes. Y al estudiar su composición y efecto sobre la bioquímica del cerebro humano, llega a una conclusión sorprendente: en sus trances, los chamanes son capaces de llevar su conciencia hasta los niveles moleculares de sus células y tener acceso a información almacenada en el ADN.

Como todos sabemos, el ADN que lleva la información biológica de cada ser vivo (ya sea humano, vegetal o bacteria) está formado por una doble cadena de nucleótidos que contienen una de estas cuatro bases nitrogenadas: A (adenina), T (timina), C (citosina) y G (guanina). Lo único que cambia de una especie viva a otra es el orden de esas letras. La información genética de un ser humano, llamada «genoma», se encuentra contenida en 3 mil millones de letras alineadas a lo largo de un filamento de ADN, que a su vez se enrolla aún más para formar 23 segmentos más compactos o «cromosomas». Cada cromosoma está compuesto por un largo filamento de ADN que contiene a su vez un doble mensaje: el texto principal y una copia del mismo (backup). De este modo, nuestras células contienen dos genomas completos. Por tanto, nuestro código genético es doblemente doble. Contiene 6 mil millones de pares ó 12 mil millones de letras, distribuidas a lo largo de dos filamentos enrollados. En pocas palabras, el ADN está formado por moléculas que contienen la información codificada por duplicado.

Pero la mayor parte de esta información está fuera de nuestro alcance. Los científicos no saben para qué sirve la mayor parte del genoma humano, al que llaman despectivamente «ADN basura» (junk DNA), no porque no sirva para nada, sino porque ellos no tienen la menor idea de la información que contiene. Y ya sabemos que es costumbre de la ciencia occidental ortodoxa menospreciar y burlarse de lo que ignora. Para Narby, y para otros científicos que comparten su tesis, esa enorme porción desconocida del ADN podría contener la clave de muchos secretos insospechados.

Uno de estos secretos, según Narby, podría ser que ciertas porciones del ADN pudieran ser transmisores y receptores de comunicación (a nivel subconsciente) entre todos los seres vivos; una idea que, dicho sea de paso, me recuerda el antiguo concepto de Gaia, considerado durante mucho tiempo como parte de las creencias metafísicas, pero que los últimos descubrimientos de la bioquímica y la física cuántica parecen estar validando. Según la teoría de Gaia, todos los organismos vivos del planeta mantienen una conexión a nivel mental y espiritual. Dañar a unos implica dañar al resto, incluyéndonos a nosotros mismos, aunque sea a nivel subconsciente.

Metáfora pictórica de Gaia: estamos conectados con todos los seres vivos

La base científica de esta posibilidad se encuentra en el hecho de que el ADN es también un cristal. Las cuatro bases del ADN son hexagonales y están estructuradas como cristales de cuarzo. El ADN emite fotones en una banda de onda que se corresponde exactamente con la luz que es visible para el ojo humano. La regularidad de transmisión fotónica es tal que los científicos la comparan con un «láser ultra-débil». ¿No sería posible –se pregunta Narby– que el ADN, estimulado por la nicotina o la dimetiltriptamina contenidas en esas mezclas alucinógenas, no sólo activen la emisión de fotones que inundan la conciencia en forma de visiones, sino también su capacidad para captar los fotones emitidos por toda la red global de la vida basada en el ADN?

Si esto fuera sí, toda la biosfera del planeta, como entidad conectada, sería la fuente de las imágenes que transmiten el conocimiento a los chamanes. Es durante las experiencias con la ayahuasca donde las alucinaciones repiten estos elementos metafóricos a base de hélices dobles, escaleras retorcidas, culebras, y otras formas que remiten al ADN.

Igualmente enigmático es el origen de la propia ayahuasca. El brebaje se hace con dos plantas que deben hervirse durante horas. La primera contiene dimetiltriptamina, un alucinógeno natural que también es producido por el cerebro humano y que ahora se conoce como «la molécula espiritual». Pero este alucinógeno no tiene ningún efecto cuando se ingiere, porque el estómago segrega una enzima llamada monoamino oxidasa que lo bloquea. Sin embargo, la segunda planta contiene varias sustancias que neutralizan la enzima estomacal bloqueadora, permitiendo que el alucinógeno llegue al cerebro. La complejidad de esta receta, conocida por los chamanes desde hace miles de años, hizo que Richard Evans Schultes, uno de los etnobiólogos más importantes del siglo veinte, dijera: «Uno se pregunta cómo personas de sociedades primitivas, sin ningún conocimiento de química o fisiología, llegaron a solucionar la manera de activar un alcaloide a través de un inhibidor de monoamino oxidasa. ¿Pura experimentación? No lo creo».

Tampoco lo cree Narby, quien comenta: «He aquí a gente sin acceso a microscopios electrónicos que son capaces de escoger, entre las 80.000 especies de plantas amazónicas, las hojas de una sola que contienen una hormona con efectos alucinógenos para el cerebro, y que luego combinan con una planta trepadora que contiene sustancias que neutralizan la enzima del tracto digestivo que bloquearía el efecto alucinógeno de la primera.»

Este es el tipo de conocimientos del que suelen burlarse las mentes «racionales», incluso algunas científicas, cuando, a falta de una explicación acorde con la teoría de la evolución lineal de la humanidad, prefieren tachar a otros pueblos de ignorantes para ocultar su propia incapacidad de explicar fenómenos que niegan ciertas concepciones dogmáticas de la historia.

En su libro, Narby también hace un recorrido por la mitología de los más diversos pueblos, desde los sumerios hasta nuestros días, para explorar la relación que todas las culturas antiguas han establecido entre la serpiente y el conocimiento.

De igual modo, expone las razones por las cuales los gemelos o mellizos parecen ser tan importantes en el folklore de las culturas indoamericanas. Existe una relación entre el culto a la duplicidad y la persistencia en las visiones chamánicas de las dobles cadenas de serpientes, capaces de revelaciones médicas o factuales a las que el hombre contemporáneo solo ha podido acceder hace poco en sus laboratorios.

Narby lamenta que el abuso de alucinógenos químicos como el LSD haya creado una concepción errada acerca de los alucinógenos naturales ―algo que ha dificultado la investigación y exploración de un posible camino de conocimiento diferente y más directo sobre la naturaleza, que la civilización occidental ha perdido.

De toda esta lectura se desprende una conclusión obvia. Nuestra civilización se ha desarrollado a partir de experimentar y teorizar con y sobre leyes externas a nuestros sentidos, pero eso no quiere decir que no puedan existir otras culturas que logren acceder al conocimiento acudiendo a recursos internos de su propia biología… como la memoria genética.

Visiones chamánicas

Para quienes se interesan por textos científicos capaces de revolucionar nuestro concepto de la realidad, La serpiente cósmica es un libro imprescindible. Después de su lectura, las posibilidades que nos descubre su autor nos harán percibir nuestra propia civilización con una visión diferente y mucho más crítica.

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Korad: más sobre la ciencia ficción cubana

En un post anterior acerca del fanzine Cuenta Regresiva, me había referido a la tremenda labor de los fans, artistas y escritores de ciencia ficción en Cuba por promover y desarrollar el género en la isla. Pese a las dificultades extraliterarias que todos conocemos, el entusiasmo por los géneros fantásticos no sólo se ha conservado, sino que ha seguido creciendo entre las generaciones más recientes. Muestra de ello son estos fanzines que circulan a través de e-mails entre los aficionados. En realidad, más que fanzines se trata de e-zines, puesto que son revistas que solo existen digitalmente.

Uno de ellos es Korad, cuyo nombre es un homenaje al primer poemario cubano de CF, La ciudad muerta de Korad, de Oscar Hurtado. Muchos de quienes colaboran con este e-zine fueron miembros del taller que llevó el nombre de este autor y que tuve el placer de dirigir durante varios años. Gran parte de sus integrantes, que en aquel momento escribían sus primeros textos, hoy son autores publicados y premiados que contribuyen con esta y otras revistas similares.

Cada número de Korad contiene varias secciones fijas dedicadas al humor, las artes plásticas y los comics, además de textos de narrativa y poesía, noticias, reseñas de libros y ensayos sobre diversos temas. Cualquiera de los textos incluidos serán de interés para los aficionados al género, pero en los primeros tres números me llamaron especialmente la atención tres ensayos, dos de ellos dedicados a la lingüística: Idiomas alienígenas, de Yoss (No. 0) y ¿Habla usted marciano?, escrito por Niurka Alonso y Alberto García Fumero (No. 2), así como el artículo El Hiperboloide trófico del ingeniero terraformador. Ecología, evolución y conducta en ecosistemas de CF, de Laura Azor y Gabriel J. Gil (No. 1), relacionado con el tratamiento del tema ecológico. Son artículos que se acercan al tipo de investigaciones que realizan los académicos en Europa y, especialmente, en Estados Unidos y Gran Bretaña, que están a la vanguardia del estudio sobre los géneros fantásticos a nivel universitario.

De cualquier manera, ya se trate de un artículo sobre el cyberpunk que una crónica sobre uno de los eventos anuales que los cultores del género celebran en la isla, todos los textos resultan igualmente interesantes porque nos dan una medida de los puntos de vista y preocupaciones que tienen los escritores e investigadores cubanos sobre diversos temas, pese a las dificultades para conseguir información actualizada.

Debido a la imposibilidad de que un e-zine como Korad tenga un portal propio que brinde a los interesados la posibilidad de acceder a sus ediciones cuando lo deseen, decidí brindar mi propio blog para que estos números estuvieran disponibles a los lectores de cualquier parte del mundo, incluyendo Cuba.

En estos momentos, Korad ya ha sacado siete números, incluyendo el No. 0 que salió en abril del 2010. Después de eso, y a lo largo del 2011, han salido otros seis. Aquí les dejo los primeros con sus correspondientes índices y enlaces para que puedan acceder a los archivos. Espero que estos materiales también sean de utilidad para los académicos europeos y norteamericanos que estudian la ciencia ficción hispanoamericana. Próximamente subiré los archivos de los siguientes cuatro números que me han llegado. Por el momento, aquí están los tres primeros.

Actualización: Debido a la pobreza de banda digital en la isla, que no permite el uso habitual de Internet como en el resto del mundo y que impide que muchos cubanos puedan ver los e-zines, según me han hecho saber, he decidido colocar los archivos en dos tipos de resolución para facilitar el acceso de los lectores dentro de Cuba.

Korad No. 0
Korad No. 0 (Baja resolución para Cuba)
Taller de Literatura Fantástica Espacio Abierto. Un lugar de reunión para los escritores del género
Idiomas alienígenas. Yoss
Espacio abierto para la fantasía y la CF. Carlos A. Duarte y Jeffrey López Dueñas
Acta del jurado del concurso de fantasía y CF Oscar Hurtado 2009
Carne y pescado (cuento). Yadira Álvarez
De lo acontecido al capitán Joaquín Díaz Alvarado y a las gentes que con él iban (cuento). Eric Flores
El Ciberpunk, una reconstrucción de la realidad. Erick J. Mota
Cacería cíclica (cuento). Elaine Vilar Madruga
Sección Poesía fantástica. Darkness. Lord Byron
Crítica Crónicas del mañana. Carlos A. Duarte Cano
Reseñas: Evocaciones del futuro. Rafael Grillo
Sección El Cómic fantástico. Eric Flores

Korad No. 1
Korad No. 1 (Baja resolución para Cuba)
¿Por qué Korad?
Cuando segundas partes fueron mejores; crónica del II Evento Teórico de Ciencia Ficción y Fantasía Espacio Abierto. Yoss
El Hiperboloide trófico del ingeniero terraformador. Ecología, evolución y conducta en ecosistemas de CF.  Laura Azor y Gabriel J. Gil
Acta del jurado del concurso de cuento de fantasía y CF Oscar Hurtado 2010
Tenía la carta en la mano (cuento). Víctor Hugo Pérez Gallo
Cuestión ideológica (cuento). Yunieski Betancourt
Acta del jurado del concurso de poesía de fantasía y CF Oscar Hurtado 2010
La tristeza (poesía). Eduardo Herrera
Diario del viajero (poesía). Zullín Elejalde
Enjaulado (poesía). Teresa Rodríguez León
Inevitable réquiem (poesía). Pavel Mustelier Zamora
Sección Plástika fantástika: Edel Figueredo: In Materian
Sección Humor: Los inconvenientes de contactar a los seres (cuento). Jorge Bacallao
Sección El Cómic fantástico. Eric Flores
Concursos y convocatorias

Korad No. 2
Korad No. 2 (Baja resolución para Cuba)
Las guerras del futuro. Javiher Gutiérrez Forte
Geotérmico (cuento). Dennis Mourdoch
¿Habla usted marciano? Niurka Alonso y Alberto García Fumero
Un mal día para el cultivador de cabezas (cuento). Gabriel Gil
Sección Plástica fantástica. Duchy Man Valderá
Sección Humor: La palabra. Jorge Bacallao
Sección Poesía fantástica. La dama de Shallot contempla el espejo de la muerte. Elaine Vilar Madruga
Crónicas: Crónica del Behíque 2010. Leonardo Miguel Gala
Concursos: Convocatoria al Premio Oscar Hurtado 2010. Premio Terbi 2011 de relato temático fantástico
Noticias: Yoss gana el premio UPC. Yonnier Torres gana el Wichy Nogueras de CF
Sección El Cómic fantástico. Eric Flores

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