Pulpos demasiado listos

He oído hablar muchas veces sobre la inteligencia de los pulpos, pero siempre me han parecido animales tan enigmáticos (quizás porque sus «rostros» resultan demasiado alienígenas) que me resulta difícil imaginarlos en situaciones que impliquen sagacidad, astucia y mucho menos humor. Sin embargo, he encontrado dos ejemplos sorprendentes de lo que son capaces estos animales.

Quien haya creído que los pulpos sólo pueden moverse en el agua, vean cómo este logra desplazarse por la cubierta de un barco y escapar.

Un osado pulpo le roba la cámara al submarinista que lo estaba filmando. La cámara continúa funcionando entre los tentáculos mientras el hombre lo persigue para recuperar su costoso equipo. Finalmente logra alcanzarlo, pero debe forcejear con el animal que no quiere soltar la cámara. Entonces se le ocurre entretenerlo con su arpón. Y en efecto, tentado por el cebo, el pulpo deja la cámara, pero ahora se niega a soltar el arpón. El hombre intenta sacudir el arma para que el octópodo se desprenda de ella. ¿Y el pulpo? Bien, gracias, de lo más divertido. Por último, sospechando que el animal está simplemente jugando, el buzo decide llevárselo de paseo, aún enganchado en su arpón. Y por ahí se van los dos –hombre y pulpo–, el más inteligente de ambos viajando gratis y a expensas del otro. 🙂

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Tecnologías perdidas del Antiguo Egipto

Ya han pasado cuarenta años desde que Erich von Däniken publicara su polémico libro Recuerdos del futuro, donde mencionaba cientos de anomalías arqueológicas que contradecían la versión oficial de la historia. Su hipótesis para explicarlas era que, en tiempos remotos, astronautas de otros mundos habían visitado la Tierra e interactuado con las primeras civilizaciones, y que tales artefactos eran huellas de esos paleocontactos. El tema provocó un revuelo que ha durado décadas.

Diseño de la nave descrita por Ezequiel, según J. Blumrich, ingeniero de la NASA.

Varios científicos intentaron demostrar la falsedad de esa teoría. Uno de ellos fue Josef Blumrich, un ingeniero galardonado de la NASA, especialista en diseño de naves espaciales. Tras estudiar el pasaje bíblico que, según Däniken, describía una nave espacial, Blumrich publicó The Spaceships of Ezequiel, donde no sólo apoyaba a Däniken, sino que mostraba el diseño de la nave descrita en la Biblia. Por si fuera poco, creó y patentó la rueda omnidireccional guiándose por la descripción del profeta bíblico. Esa rueda fue usada primero por la NASA en sus vehículos de exploración y hoy se emplea también en otros campos.

Con el tiempo, numerosos científicos e ingenieros se han sumado a las filas de quienes aseguran que algo anda mal en lo que nos han enseñado en la escuela. Y si no todos apoyan la hipótesis de los astronautas antiguos, al menos aseguran que hay mucho más en nuestro pasado de lo que pretende hacernos creer la arqueología tradicional. Los libros escritos por especialistas que apoyan la hipótesis de que nuestro pasado es muy diferente a la idea que teníamos sobre él ya se cuentan por centenares

Uno de ellos es Lost Technologies of Ancient Egypt: Advanced Engineering in the Temples of the Pharaohs (Tecnologías perdidas del Antiguo Egipto: ingeniería avanzada en los templos faraónicos), del ingeniero Christopher Dunn, quien ha trabajado en la industria aeroespacial, ha sido diseñador de instrumentos y herramientas, colaboró en el desarrollo de equipos de rayos láser de alta precisión usados en la fabricación y ensamblado de piezas para la aviación y motores de turbina, y ha sido jefe de proyectos en la industria metalúrgica.

Dunn parte de una premisa aplastante. A mediados del siglo XIX, se produjo la Segunda Revolución Industrial. Los trenes y barcos de vapor aumentaban su velocidad. Las computadoras ni siquiera eran un sueño. En apenas 150 años, la creatividad ha diseñado un mundo digital donde palabras e imágenes viajan casi instantáneamente al otro lado del planeta. Las herramientas de mano se han convertido en instrumentos robotizados. Nuestra civilización ha salido de la Edad Media, pasando por el Renacimiento hasta la conquista espacial en apenas 500 años. Sin embargo, se nos intenta hacer creer que en los más de 3.000 años que duró la civilización egipcia, las herramientas que usaron aquellos hombres nunca cambiaron; que quienes lograron obras de ingeniería que ni siquiera hoy podemos igualar, solo utilizaron martillos y cinceles de cobre y madera sin cambiar un ápice su diseño.

Durante 35 años, Dunn ha estudiando los monumentos egipcios, desde las pirámides hasta los templos de Karnak y Denderah, pasando por las gigantescas esculturas de Ramsés. Fotos de esas superficies, revisadas bajo microscopios electrónicos, e innumerables experimentos hechos con las herramientas supuestamente usadas por los constructores, han demostrado que ninguno de esos instrumentos de cobre y madera, pudo haber dejado esas marcas de precisión mecánica sobre las superficies perfectamente pulidas, redondeadas o anguladas con regularidades de centésimas de milímetros. El hecho de que solo se hayan recuperado unas pobres herramientas de cobre y madera en las cercanías de los monumentos, no quiere decir que no haya otras en espera de ser descubiertas.

Geometría de Ramsés, según uno de los esquemas de Dunn

Dunn muestra fotos y esquemas donde se aprecia que han debido existir equipos de alta precisión para lograr, por ejemplo, que todos los detalles del rostro en las estatuas de Ramsés contengan una correlación bilateral milimétrica. De hecho, hoy solo es posible conseguir semejante acabado utilizando el barrido por puntos de una computadora. Por supuesto, Dunn no infiere que los egipcios poseyeran computadoras, sino que la cultura que construyó tales monumentos tuvo acceso a una tecnología hoy perdida que quizás esté bajo las narices de los arqueólogos, quienes no se dan cuenta de su existencia porque no cuentan con el bagaje necesario para ello.

Midiendo el rostro de Ramsés. La bilateralidad tiene una exactitud de centésimas de pulgada.

Usando lo que hoy se llama “reversal engineering” (ingeniería a la inversa o al revés), en la que a partir de un objeto los especialistas identifican cómo y con qué tipo de herramientas fue construido, Dunn propone la posibilidad de que se hayan usado mega-sierras o tornos verticales gigantes para cortar muchas de esas piedras monumentales. Existen varias hondonadas o trincheras que los arqueólogos llaman boat pits (pozos de barcos) debido a su forma. Los egiptólogos piensan que son símbolos del transporte que conducía a los faraones a la otra vida, debido a que en uno de ellos apareció un barco que hoy se encuentra en un museo. Pero Dunn ha hecho notar que otras trincheras, como la de Abu Roash, son demasiado estrechas y profundas, y que ni siquiera tienen forma de barco.

«Pozo de barco»: Obsérvese la escalera del extremo, indicio de que era necesario entrar y salir constantemente de ellos: algo comprensible en un lugar de trabajo

Como muestran sus esquemas, tales trincheras pudieron ser el sitio perfecto para acomodar ese sistema de mega-sierras que permitirían cortar bloques gigantes con la precisión requerida, con una eficacia que tendría mucho más sentido que  la propuesta por los arqueólogos. Pese a todos los intentos que se han realizado con las herramientas de madera y cobre halladas hasta ahora, ha sido imposible cortar un solo bloque o fragmento de estatuas con la misma precisión que aparece en los monumentos.

Reconstrucción de cómo debieron ser las mega-sierras, según Dunn, en lo que hoy los egiptólogos llaman «pozos de barco». Compárese con la foto anterior.

Son impresionantes las fotos donde se ven las marcas producidas por maquinarias modernas de alta precisión al compararlas con las que aparecen en los monumentos egipcios. No hay manera de que un martillo o un cincel manejados por manos humanas dejen esas marcas.

Dunn no descarta que una civilización terrestre, anterior a la egipcia, pudiera haber sido la responsable de muchos de los grandes monumentos que hoy se atribuyen a los súbditos de Keops. Y cita, por ejemplo, las conclusiones del geólogo Robert Schoch, de la Universidad de Boston, quien ha calculado que la erosión de la Esfinge (atribuida al agua) tuvo que ocurrir entre los años 5.000 y 7.000 a.C. Los arqueólogos han puesto el grito en el cielo porque, según ellos, en esa época, sólo había tribus de cazadores y recolectores sin recursos para tamaña obra de ingeniería. Sin embargo, la ciencia de los sedimentos y de la erosión ―que son la especialidad de un geólogo― parece decir otra cosa.

El libro de Dunn demuestra que existen muchos enigmas que los arqueólogos no lograrán desentrañar solos. Es necesaria la colaboración de ingenieros, arquitectos, geólogos y otros especialistas que los ayuden a evaluar mejor esos “imposibles” sobre los que prefieren guardar un molesto silencio, porque su existencia contradice la historia oficial.

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Los fantásticos libros voladores de Mr. Morris Lessmore

Inspirado en El mago de Oz, el huracán Katrina, Buster Keaton y algo de Harry Potter, el corto animado de arte The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore es una historia sobre las personas que aman los libros y dedican sus vidas a ellos. Es también una hermosa alegoría sobre el intercambio emocional y espiritual que existe entre los seres humanos y los libros, y cómo estos contribuyen a dar luz y color a nuestras vidas. Este corto de 15 minutos ha sido nominado en la categoría de Mejor Corto Animado para los próximos Premios Oscar. Ya ha obtenido los premios al Mejor Corto Animado en Cinequest Film Fest y el Premio del Público en Palm Springs International ShortFest. Espero que lo disfruten.

Actualización: Este animado acaba de obtener el Premio Oscar en la categoría de Mejor Corto Animado.


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Decadencia y caída de casi toda la música

A casi nadie le gusta equivocarse, pero hay excepciones. Yo, por ejemplo, quisiera equivocarme al pensar que casi todos los grupos y solistas musicales que surgen últimamente son de un facilismo y banalidad exasperantes, de una chabacanería y vulgaridad que cuesta trabajo aceptar, y de una falta de creatividad y originalidad supinas, como si todos hubieran sido creados bajo el mismo molde de una fábrica. Hay excepciones, claro. Pero hablo de la generalidad.

Cuando era adolescente, apenas había un mes en que no pasara por mis manos el nuevo disco de algún grupo de calidad asombrosa: Chicago, Led Zeppelin, Credence Clearwater Revival, The Guess Who, Black Sabbath, Iron Butterfly, Steppenwolf, Yes, Jethro Tull, Deep Purple, Emerson, Lake & Palmer, The Doors, Pink Floyd, Santana, Blood, Sweat & Tears, The Who, Blind Faith, Fleetwood Mac, King Crimson, Three Dog Night… Y eso, sin mencionar a solistas como Peter Frampton, Rick Wakeman, Eric Clapton, Janis Joplin, Alan Parsons, Jimi Hendrix, Mike Oldfield… Podría seguir añadiendo nombres a la lista. Y me he concentrado en la música anglosajona porque esta ha marcado la pauta internacional desde los años 60. Pero lo mismo podría aplicarse a la que se hace en otros países.

No sé cómo nos las arreglábamos, con la prohibición que reinaba en Cuba sobre el rock, para conseguir tarde o temprano todos esos ábumes fabulosos. No dejábamos de maravillarnos ante la variedad y creatividad de intérpretes y compositores. Quisiera poder encontrar aunque sea tres grupos o solistas actuales que se igualen en calidad a los ya mencionados; y cuando digo calidad, me refiero a un sonido propio, no imitativo, sino innovador, creador de algo único, sui generis… A mí solo se me ocurre Clannad. Hasta los grupos, solistas o dúos que en el pasado consideré de poco interés, hoy se me antojan verdaderas estrellas al lado de cualquiera de esos bodrios que escucho por la radio o la TV. Me gustaría que alguien me convenciera de que la música que se hace hoy tiene la misma originalidad, poesía, inclinaciones pacifistas o reflexiones filosóficas que contenían muchas de aquellas canciones. ¿Qué ha ocurrido? ¿Alguien tiene una respuesta?

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Ciencia Ficción en Cuba: número especial del fanzine «Cuenta Regresiva»

Acaba de llegarme, vía email, el segundo número del fanzine digital cubano Cuenta Regresiva, cuyo editor y coordinador principal es Leonardo Gala Echemendía, conocido dentro del fandom como Leo Galech y cuyo sitio (Blog de Bajavel) es uno de los escasos portales sobre ciencia ficción en Cuba. Con recursos limitados, pero con el apoyo entusiasta de muchos escritores, colaboradores e ilustradores que viven dentro y fuera de la isla, Cuenta Regresiva es uno de los principales ezines que circulan dentro de Cuba, de email en email, donde escritores y artistas relacionados con la CF mantienen vivo el espíritu con el que nació ―y que siempre ha caracterizado― el género: la pasión de sus seguidores y cultores por explorar asuntos polémicos y el intercambio desinteresado de información.

El presente número contiene entrevistas, cuentos, artículos, reseñas y análisis sobre el desarrollo del género en la isla. De particular interés me pareció el estudio investigativo de Sheila Padrón titulado Historia del movimiento de divulgación del fantástico cubano, que cierra con los resultados de una encuesta (la primera que conozco al respecto) acerca de cómo son percibidos el género y los autores nacionales por parte del público cubano. También la Crónica del Evento Teórico «Espacio Abierto 2011», de Gabriel Gil, que apareciera originalmente en el número 4 de Korad (otro importante fanzine cubano), resulta muy reveladora, pues ofrece una visión bastante completa de lo que es uno de esos eventos para quienes no los hemos vivido. Recomiendo asimismo el ensayo En busca de Estraven, de Yasmín Portales, un incisivo e inteligente análisis feminista sobre la homofobia, el conflicto entre los sexos y otros temas afines dentro de la CF cubana, algo que resulta un terreno poco explorado, aunque de una riqueza evidente, a juzgar por el texto que aquí se presenta. Estos y otros artículos dan una idea de los métodos creativos e ingeniosos con que los escritores y aficionados se las ingenian para hallar y compartir información en un medio donde esto sigue resultando difícil.

Quisiera agradecer a Leo Galech por haber incluido una entrevista que me hiciera el escritor y editor cubano Ricardo Acevedo para la revista digital MiNatura, dedicada al minicuento, que Acevedo edita desde España. Esa entrevista se reproduce aquí, junto con un cuento (casi prehistórico) que escribí durante mi adolescencia.

Les dejo el índice del número con un enlace para que puedan leer este panorama de la Ciencia Ficción en Cuba. Gracias de nuevo a Galech y a su equipo por permitirme compartir su revista con los lectores de este blog.

Un Bojeo a la CF-esfera cubana, Leonardo Gala (p. 5)
Aché pa ti, o que la Fuerza te acompañe, Erick Mota (p. 14)
Decálogo de la Ciencia Ficción Cubana, Juan Pablo Noroña (p. 18)
Prólogo a Crónicas del Mañana, Yoss (p. 22)
Cordero en salsa (cuento), Michel Encinosa (p. 27)
De todas maneras, no podrán ocultar la verdad (cuento), Erick Mota (p. 30)
Pioneros del espacio (cuento), Claudio del Castillo (p. 33)
Ese ser oculto en mis genes (cuento), Carlos Duarte Cano (p. 36)
Entrevista: Daína Chaviano, una escritora extraterrestre, Ricardo Acevedo (p. 39)
La culpa es del robot (cuento), Daína Chaviano (p. 42)
A Primera Vista: Rafael Morante (p. 45)
Entrevista: 10 preguntas a Yoss, Leonardo Gala (p. 47)
En busca de Estraven (ensayo), Yasmín Silvia Portales Machado (p. 54)
Barreras de tiempo (cuento), Evelyn González (p. 63)
Tornillo flojo (cuento), Victoria Isabel Pérez Plana (p. 64)
Ciencia ficción dura en Cuba (artículo), Raúl Aguiar (p. 66)
El planeta negro (cuento), Ángel Arango (p. 69)
Fragmentos de una fábula poshumana, (cuento), Vladimir Hernández (p. 73)
mundo. arma el destruyó De el discrónica cómo (cuento), Juan Pablo Noroña (76)
Historia del movimiento de divulgación del fantástico cubano, Sheila Padrón (77)
Resultados de la encuesta «Para tu amigo que no le gusta la CF» (p. 85)
Adiós a Agustín (obituario), Leonardo Gala (p. 85)
Crónica de las actividades de Dialfa HERMES (p. 91)
El paraíso preservado de la infancia (artículo), Juan Pablo Noroña (p. 95)
Crónica del Evento Teórico «Espacio Abierto 2011», Gabriel Gil (p. 97)
Quién es quién (p. 108)
Colaboradores (p. 111)

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