¿Cómo puedo publicar mi libro? (VI): Decálogo para hallar un agente literario

En los cinco posts anteriores de esta serie ¿Cómo puedo publicar mi libro?, he intentado mostrar diversas opciones, desde la autoedición hasta los concursos. También expliqué someramente las ventajas de tener un agente para quienes hayan decidido ser escritores profesionales. Para finalizar el tema resumiré lo que, a mi juicio, son los diez pasos imprescindibles para encontrar a ese agente que cuesta tanto encontrar, solo porque se desconocen los mecanismos elementales para llegar a él:

1. Haga una búsqueda en Google por “agencias literarias” o “agentes literarios”. Encontrará listados enteros, muchas veces clasificados por países o regiones. Anote o separe en un listado provisional las direcciones de las agencias con las que le interesaría trabajar.

2. Busque información sobre esas agencias en el sitio Escritores.org, del que les hablé en mi post anterior. Si el nombre de una agencia no aparece allí, busque más información en Internet, incluyendo el nombre de la agencia y añadiendo aparte palabras como estafa, fraude, cobro, pago, porcentaje, por ciento y otras similares. Solo si no encuentra que esa agencia está asociada con algún tipo de querella o litigio, puede pasarla a su listado definitivo.

3. La mayoría de las agencias tienen un correo electrónico público que encontrará en Internet junto con sus datos. Use ese correo para escribirles. No le escriba a una sola agencia, en espera de que le responda si le interesa leer su novela, antes de escribirle a otra. Perderá un tiempo precioso. Escríbale a varias, pero de manera individual. Nunca envíe un correo colectivo a varias agencias a la vez. Cada agencia debe imaginar que usted ha pensado en ella y sólo en ella… o estará condenando de antemano esa relación de exclusividad que un agente requiere de un autor.

4. Su mensaje debe ser breve. Explique que acaba de terminar un libro y que busca un agente que lo represente. Mencione el tema en menos de diez líneas y de manera muy general. Luego pregunte si estarían interesados en recibir el manuscrito (así es como se suelen llamar a los textos sin publicar, aunque se hayan escrito en computadora) para su evaluación, y aclare que está incluyendo una descripción de la trama en un documento adjunto.

5. Adjunte la descripción en una carpeta (file) de formato Word. Trate de hacerlo en una o dos páginas. Los agentes no tienen tiempo ni paciencia para leer resúmenes extensos. Utilice ese resumen para demostrar al agente que usted es escritor. Intente despertar su interés, pero no llenando esas dos cuartillas con preguntas tontas al estilo de “¿Cómo sabrá Fulana que Mengano es el asesino?” o “¿Cuál es el misterio de la caja que la tía Zutana dejó en manos de la nodriza?”, y otras tonterías similares que suelen desenmascarar al escritor aficionado. Narre sucintamente lo que ocurre en su novela, planteando los conflictos de cada personaje, la trama central y las subtramas. Muy importante: No se le ocurra enviar su manuscrito en este primer correo de contacto. Los agentes odian recibir manuscritos que no han pedido.

6. Aunque parezca una aclaración de Perogullo, no olvide revisar su mensaje en busca de errores tipográficos y/u ortográficos. No se imagina la cantidad de propuestas con faltas de ortografía, enviadas por supuestos “escritores”, que las agencias literarias desechan sin el menor remordimiento de conciencia.

7. Una vez que el agente acepte recibir su manuscrito, asegúrese de haberlo preparado bien. Recuerde dejar espacios de 1.5 ó 2 entre líneas. Utilice una fuente profesional y legible. Olvídese de los tipos de letras rebuscados. Enumere las páginas y cuide que tengan los márgenes adecuados. Incluya una posdata en su mensaje, pidiéndole al agente que le confirme que recibió el manuscrito. Los servidores pueden convertir en spam o correo-basura un documento extenso, sobre todo si proviene de una dirección que no identifican.

8. Tenga paciencia. El tiempo promedio en que una agencia demora en responder es de uno a dos meses. Puede ser un poco más o un poco menos. No acose al agente enviándole un correo semanal o quincenal, preguntándole si ya ha leído su texto.

9. Si más de una agencia le responde a la vez, diciéndole que le interesa leer su novela, envíesela a los interesados sin decirles que otro agente también la está leyendo. Por lo general, las agencias más dinámicas son las que responden y leen los manuscritos con mayor rapidez.

10. Si tiene que escoger, en caso de que varias agencias le respondan afirmativamente después de leer su libro, no se incline por una muy famosa. Esas ya tienen sus “vacas sagradas” y no se ocuparán mucho de usted aunque lo hayan aceptado. Lo más conveniente es apostar por una empresa nueva o por alguna ya establecida pero con pocos autores en su nómina. Esos tipos de agencias le prestarán más atención que aquellas que se precian de representar a clásicos o a premios Nobel.

¡Suerte!

¿Cómo puedo publicar mi libro? (I)
¿Cómo puedo publicar mi libro? (II)
¿Cómo puedo publicar mi libro? (III): Consejos para la autoedición
¿Cómo puedo publicar mi libro? (IV): Concursos literarios
¿Cómo puedo publicar mi libro? (V): El agente literario

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Delfinautas: un deporte de ciencia ficción

Existe una fascinación casi ancestral de los seres humanos, quizás proveniente de algún gen oculto, ante el espectáculo de los delfines saltando y jugando en su medio acuático. Y si alguno de ustedes ha tenido la suerte, como yo, de poder nadar con estas cristuras, pueden estar seguros de que esa fascinación se convertirá en una experiencia mística. Ahora bien, que los humanos puedan saltar y maniobrar en el agua como uno de ellos ha sido un sueño paralelo al mundo de la ciencia ficción… hasta ahora. Gracias a Frank Zapata, aficionado a los deportes acuáticos, este deseo es ya una realidad. Su invento, denominado Flypack, es un equipo que absorbe agua y la expulsa a propulsión. A diferencia de otros aparatos de propulsión hidráulica, en este equipo el agua sale por un mecanismo situado en la planta de los pies, lo que convierte al delfinauta (y me disculpan el neologismo que acabo de inventar) en un verdadero cetáceo humano, capaz de elevarse a mayor altura que el original.

Ese cohete acuático cuesta 6.500 dólares, que no parece un precio excesivo para lo novedoso que resulta, si bien el equipo necesita de un jet ski para adherir una manguera y conducir al delfín-humano.

En el siguiente video se muestra al inventor realizando una serie de piruetas agua-aire, que se convierten en imágenes casi perturbadoras por su onírico surrealismo. Les recomiendo que lo vean hasta el final porque cuando uno ya cree que el delfinatuta no podrá hacer piruetas más espectaculares, luego vuelve a sorprendernos.

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Night Watch: vampiros diferentes… de Rusia

Sergei Lukyanenko pertenece a la nueva generación de autores de ciencia ficción y fantasía surgida en Rusia después de la perestroika. Esta novela, que ya ha vendido dos millones de ejemplares, inició la serie Watch, compuesta por cuatro libros. Publicada en español como Guardianes de la noche (Plaza & Janés, Barcelona, 2007), la traducción al inglés es muy superior y es la que recomiendo.

Los guardianes de la noche son vampiros que pasean por las calles de Moscú como ciudadanos corrientes, viven en apartamentos, y velan por el orden y el equilibrio del universo. Lejos de los consabidos lugares comunes que atiborran casi todas las novelas sobre el tema, la obra de Lukyanenko revitaliza el género de una manera sorprendente. Sus vampiros son criaturas con poderes extraordinarios que se han dividido en dos bandos (Guardianes de la Luz y Guardianes de la Noche). Para proteger sus intereses, mantienen una tregua en la que ambas partes se vigilan mutuamente y colaboran a regañadientes para conservar el equilibrio del poder.

En la novela abundan las tramas alucinantes, como los humanos que presentan vórtices (invisibles para ellos) que son indicio seguro para los guardianes de que alguna catástrofe o desgracia ocurrirá en torno a sus dueños. Los poderes psico-fisiológicos de estos guardianes originan el suficiente entramado para explorar una psicología que es, a la vez, humana y parahumana. Los seres míticos que aparecen en la obra ―hombres-lobos, vampiros, súcubos, íncubos, cambiantes (shapeshifters), brujas― no poseen los atributos acostumbrados. Muchos se desenvuelven como personas que viajan en el metro o que le piden disculpas si tropiezan con usted en una esquina, aunque se encuentren en camino a una de sus misiones o vayan a entrar al Crepúsculo: una zona con leyes físicas diferentes a las que rigen en la Tierra… Ya se lea como un thriller de fantasía o como una parábola sobre los problemas que dividen o unen a los humanos, se trata de una obra imaginativa y renovadora dentro del género fantástico contemporáneo.

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¿Cómo publicar mi libro? (V): El agente literario

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Ni siquiera los escritores profesionales pueden pasarse sin una agencia que los represente. Son contadas las editoriales que están dispuestas a lidiar directamente con un autor. El 95% prefiere trabajar con el agente que lo representa… y alégrese de que así sea.

Supongamos que usted ha terminado una novela policíaca y sabe de diez editoriales que también publican el género. Sin embargo, sólo un agente sabe a cuáles les interesará el enfoque que usted le ha dado a su novela. Y eso, tratándose de un género relativamente fácil de clasificar. Imagine que su novela narra la historia de una adolescente que, de pronto, queda huérfana al perder a sus padres en un accidente y debe irse a vivir con otros familiares a un sitio remoto, donde comienza a darse cuenta de que existe algún tipo de secreto familiar que todos intentan escamotearle. Con un asunto tan difícil de acomodar como género (y lamentablemente, las editoriales trabajan encasillando a libros y autores), si usted no cuenta con un agente le será prácticamente imposible dar con el editor apropiado… no sólo para que le publique el libro, sino incluso para que lo lea, pues casi nunca las editoriales leen los materiales enviados por un autor. La mayoría de tales manuscritos terminan en el cesto de la basura. Dicho en pocas palabras, el agente es el filtro que las editoriales buscan para evitar leerse miles de textos que al final no les interesan, ya sea porque no tienen calidad literaria o porque no desarrollan los temas con la perspectiva que buscan.

Después de interesar a un editor, el agente se convertirá en su mejor abogado. Será quien logre anticipos o condiciones de pago que usted jamás lograría. Y si se trata de un escritor que comienza (para el cual los anticipos suelen ser casi simbólicos), de cualquier modo usted logrará una recompensa monetaria que, por modesta que sea, tampoco hubiera conseguido por su cuenta. Por otro lado, el agente siempre lo mantendrá informado sobre las ventas de su libro, enviándole el correspondiente reporte anual de la editorial.

Ahora bien, ¿cómo buscar a ese ángel guardián de sus derechos literarios? Existen muchas agencias espurias que intentan hacerse pasar por serias, y son ―lo digo sin ambages― una estafa. En primer término, jamás firme un contrato de representación con alguien que le cobre por evaluar su novela, enviar sus manuscritos a editores, o cualquier otro cobro por servicios que un agente profesional ofrece gratis. Una agencia profesional sólo cobra un porcentaje previamente acordado a partir de los anticipos de un libro ya contratado por una editorial, además de los derechos que se deriven más adelante de las ventas anuales.

El sitio Web Escritores.org contiene un listado de reconocidas agencias literarias en español por orden alfabético. En el listado no están todas las agencias del mundo, pero sí las más confiables en español. Busque información si encuentra o quiere contactar con algún posible agente que no aparezca en esta lista… (Continua aquí)

¿Cómo puedo publicar mi libro? (I)
¿Cómo puedo publicar mi libro? (II)
¿Cómo publicar mi libro? (III): Consejos para la autoedición
¿Cómo publicar mi libro? (IV): Concursos literarios

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La literatura infantil apenas sufre la crisis

«Unos son partidarios de El señor de los anillos y otros flipan con Harry Potter. Hobitts o aprendices de magos en Hogwarts gritan y corren como descosidos. Claro que enamorarse de un elfo puede mitigar la soledad en el patio. La imaginación es un arma invencible, tanto que puede convertir el recreo en algo soportable, mientras los demás juegan y comparten bocadillos en el patio del colegio…»

Así comienza el interesante artículo “Una tribu de letras”, publicado en el suplemento Babelia, del periódico El País, cuya lectura les recomendamos. Como reza el subtítulo: «Fantasía o realismo, pero con mucha acción. Los superexcitados niños del siglo XXI se decantan por novelas de iniciación entre las secuelas de Harry Potter o las cuestiones pegadas a la vida. La literatura juvenil apenas sufre la crisis».

Algunos detalles interesantes del texto:

«Los besos con príncipes azules, las luchas contra dragones en un mundo mítico más unas dosis de intriga imprescindible, que en un momento dado les puede acercar a la novela negra, forman parte del imaginario literario de una buena parte de los lectores de entre 10 y 13 años.»

«Los buenos lectores devoran los libros, pero no creo que lleguen al 10%. Surgen también casos excepcionales de niños de primaria leyendo títulos como Rojo y negro o Caperucita en Manhattan

«En el otro lado, se ubica los que huyen de la lectura, casi un 40%. Estos últimos, aparentemente, se conforman con el ordenador y el cine, algo que acabará por pasarles factura. La ausencia de lectura revierte en la escritura y el lenguaje, que son los elementos que conforman el aprendizaje. Llegarán a la universidad sin saber construir frases, carecerán de vocabulario y no sabrán expresarse.»

Más en el enlace al artículo.

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